Tiro controlado técnicamente no es ilegal, sin embargo, los casinos no fruncir el ceño en él. Se dará cuenta de un juego de disparos y los obligan a disparar de una manera diferente. LoRiggio también ha ayudado a identificar casinos tiradores controladas. También ha comenzado su propio negocio para enseñar a otros cómo lanzar los dados. LoRiggio como jugador moderno ha cambiado las Vegas con los dados para enseñar a tirar los dados, poker, y Pai Gow. Ha logrado llevar su brillantez para crear una carrera exitosa.
Este blog es una ayuda para aquellos que desean aprender poker de manera rápida y sencilla y para aquellos que desean mejorar su juego. Aqui la mejor informacion de las mejores paginas web que se dedican a este tema
viernes, 23 de agosto de 2013
DERROTANDO AL CASINO Y A LAS MATEMÁTICAS: "EL HOMBRE DEL BRAZO DE ORO"
Tiro controlado técnicamente no es ilegal, sin embargo, los casinos no fruncir el ceño en él. Se dará cuenta de un juego de disparos y los obligan a disparar de una manera diferente. LoRiggio también ha ayudado a identificar casinos tiradores controladas. También ha comenzado su propio negocio para enseñar a otros cómo lanzar los dados. LoRiggio como jugador moderno ha cambiado las Vegas con los dados para enseñar a tirar los dados, poker, y Pai Gow. Ha logrado llevar su brillantez para crear una carrera exitosa.
miércoles, 21 de agosto de 2013
PELICULA DESBANCANDO A LOS CASINOS DE "M"
Argumento de la película
The Pelayos es la emocionante aventura de un grupo de jóvenes con pocas perspectivas de futuro a los que se les presenta la gran oportunidad: cambiar su suerte y disfrutar de una aventura que se convertirá en un modo de vida absolutamente a contracorriente, desbancar los casinos del mundo con un método infalible. Su estreno se produjo en el Festival de Málaga de 2012.
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GiordanoVanni
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jueves, 23 de mayo de 2013
Si no sabes gestionar tu bankroll, no eres un jugador de póquer
Si
no sabes gestionar tu bankroll, no eres un jugador de póquer
Fuente: poquer-red.com
Una vez leí en el blog de Vedast una definición que me
viene al pelo para lo que quiero tratar de explicar. Era algo así: El bankroll es al jugador de póquer, como el camión para el camionero. Pues eso, sin camión,
no hay trabajo... ni dinero.
De vez en cuando me
llevo una desilusión con jugadores que puedo llegar a respetar. Jugadores conocidos
por todos, de viajes y aventurillas de casino, que incluso tienen fama de ser
buenos jugadores. Llega un día en el que me comentan, "tuvo un bajón por jugar fuera de banca", o en el peor de los
casos,"pues ya van 2 veces que se ha
arruinado" (entendiendo arruinado por perder su
bankroll).
Cada vez que oigo alguno
de estos comentarios, mi respeto por ese jugador cae a
0. Y muy difícil será que le vuelva a dar crédito alguna vez. Esto es así
porque probablemente el concepto más importante que
debe conocer y manejar un jugador de póquer, es el de gestión de bankroll. Antes que saber nada
de odss, outs, límites, estrategias, faroles y semifaroles, está tu banca. Es
tu camión, tu medio de vida, si te quedas sin banca, te quedas sin pan. No eres
un jugador de póquer si no sabes manejar tu banca. Eres un gambler, y los
gamblers, suelen tener problemas.
¿Duro? Lo pretendo. No
quiero que parezca que quedarse a 0 es algo normal.Quedarte a 0 es sinónimo de que no tienes la más mínima idea de que va todo
esto. Más te valdría ponerte a leer y a aprender los conceptos mínimos que
cualquier jugador de póquer debe conocer. No tienes excusa.
Si conocéis a alguien
que alguien que ha perdido el bankroll, podéis recomendarle que lea esta nota.
Y si lo ha perdido más de una vez, por mi experiencia, lo más probable es que
lo vuelva a perder, así que tened cuidado si os piden que les banqueis. Podéis
perder a un amigo... y vuestro dinero.
El psicólogo de póquer, cap. 41: Disonancia Cognitiva: Aprender de los fracasos
El
psicólogo de póquer, cap. 41: Disonancia Cognitiva: Aprender de los fracasos
Fuente: es.pokernews.com
La sabiduría del póquer nos enseña que debemos olvidarnos de los fracasos y seguir adelante. Siempre nos quedará la siguiente mano, el siguiente torneo, la siguiente sesión. Pero siempre habrá algo nuevo que aprender de cada fracaso, sólo necesitas ser capaz de analizar claramente todos los elementos que actuaron en la dolorosa derrota. Aquí es donde la disonancia cognitiva cobra protagonismo.
El concepto de disonancia cognitiva hace referencia a incompatibilidad entre dos cogniciones, que pueden definirse como cualquier elemento del conocimiento, incluyendo actitudes, emociones, creencias o comportamientos.
Cuando alguien fracasa, efectivamente tiene reacciones que pueden entrañar una actitud (enfadarse, por ejemplo), una emoción (irse airado de la mesa hablando para sí mismo), una creencia ("¡ese tipo es un estúpido!") y un comportamiento (se lo tome bien o mal, no deja de ser un comportamiento).
Ahora llegamos a la
parte más problemática. La teoría de la disonancia cognitiva afirma que las
cogniciones contradictorias sirven de impulsor para obligar a la mente a
adquirir o inventar nuevos pensamientos o creencias, o a modificar los ya
existentes, de modo que se reduzca la disonancia (o incoherencia) de las
cogniciones. En términos no científicos, el conflicto nos crea malestar, por lo
que intentamos justificar nuestra actitud introduciendo nuevos valores o
comportamientos que de algún modo resuelvan este conflicto.
Esta tensión que queremos disipar nos llevará a buscar alternativas para hacer aquello que habíamos hecho antes y que nos causó un conflicto. Aunque hay un "pero": En el póquer podemos aliviar este malestar y no aprender absolutamente nada de ello. Si te escondes tras un fracaso y tu único pensamiento es "ese tipo era un idiota" o "qué mala suerte tengo", entonces habrás perdido una valiosa oportunidad de mejorar tu juego.
Haz frente a la tensión y al malestar que supone una derrota, pregúntate a ti mismo: "¿qué paso realmente?". ¿Cómo eran de buenas las probabilidades? ¿Tenías otro juego que pusiera bajo riesgo tu pila de fichas? ¿Se esperaba que ese jugador hiciese tal igualada tras su jugada anterior? Y si era de esperar, ¿tenías mejores probabilidades de igualar o hacer una gran subida?
Como has podido ver, el malestar que naturalmente sentimos cuando nos dan un duro golpe en la mesa nos da a su vez la oportunidad de analizar los hechos y mejorar...pero sólo si nos centramos en los elementos adecuados dentro del conflicto. Sólo si nuestra disonancia cognitiva nos lleva a un análisis honesto y objetivo de la jugada en cuestión seremos capaces de mejorar. Es posible que el otro jugador hiciera una jugada terrible, pero quizá tu all-in le pareciera un farol. A lo mejor, si lo hubieras observado detalladamente y le hubieses dejado hacer su apuesta, la historia habría sido totalmente diversa.
La disonancia cognitiva nos sugiere que un poco de malestar puede ser una buena herramienta de aprendizaje, de hecho, ¡una fantástica herramienta de aprendizaje si sabemos como utilizarla!
Esta tensión que queremos disipar nos llevará a buscar alternativas para hacer aquello que habíamos hecho antes y que nos causó un conflicto. Aunque hay un "pero": En el póquer podemos aliviar este malestar y no aprender absolutamente nada de ello. Si te escondes tras un fracaso y tu único pensamiento es "ese tipo era un idiota" o "qué mala suerte tengo", entonces habrás perdido una valiosa oportunidad de mejorar tu juego.
Haz frente a la tensión y al malestar que supone una derrota, pregúntate a ti mismo: "¿qué paso realmente?". ¿Cómo eran de buenas las probabilidades? ¿Tenías otro juego que pusiera bajo riesgo tu pila de fichas? ¿Se esperaba que ese jugador hiciese tal igualada tras su jugada anterior? Y si era de esperar, ¿tenías mejores probabilidades de igualar o hacer una gran subida?
Como has podido ver, el malestar que naturalmente sentimos cuando nos dan un duro golpe en la mesa nos da a su vez la oportunidad de analizar los hechos y mejorar...pero sólo si nos centramos en los elementos adecuados dentro del conflicto. Sólo si nuestra disonancia cognitiva nos lleva a un análisis honesto y objetivo de la jugada en cuestión seremos capaces de mejorar. Es posible que el otro jugador hiciera una jugada terrible, pero quizá tu all-in le pareciera un farol. A lo mejor, si lo hubieras observado detalladamente y le hubieses dejado hacer su apuesta, la historia habría sido totalmente diversa.
La disonancia cognitiva nos sugiere que un poco de malestar puede ser una buena herramienta de aprendizaje, de hecho, ¡una fantástica herramienta de aprendizaje si sabemos como utilizarla!
domingo, 12 de mayo de 2013
DOCUMENTAL: POKER TIBURONES Y PECES
En el poker online y en el otro, suele llamarse "tiburones" a aquellos jugadores inescrupulosos que van de mesa en mesa, en busca de "peces" para devorar su bankroll o bolsa de juego.
Al contrario, muchos jugadores profesionales de poker, afirman que en los casinos online y en vivo, pululan novatos compulsivos, que juegan su dinero dándoselas de jugadores de altos vuelos, que luego de que han perdido su dinero, acusan a los profesionales de haberlos "desplumado" descaradamente.
En realidad, esto es un océano, y cada persona juega el rol que le corresponde, de acuerdo al grado de habilidad que posea, y la sensatez con la que juegue.
Efectivamente, muchos jugadores que han adquirido cierta destreza, presumen de habilidades que en realidad no tienen, lo que por lo regular (aunque todos tenemos algún día de suerte) la historia termina en que el temerario acaba lamiendo sus heridas y con las manos vacías.
Es falso aquello de que los novatos arriesgan demasiado: son los intermedios los verdaderos peces, porque ningún recién llegado, en sus cabales, se meterá en aguas profundas, a sabiendas de que allí adentro esperan para devorarlo. El novato es demasiado tímido para arriesgar el poco dinero que trajo en lances innecesarios.
El tiburón en cambio, tal como en la naturaleza, muchas veces engulle por ejercitar el instinto, a veces de manera automática… pero siempre disfrutándolo. No existe un tiburón que no afile los colmillos al divisar una presa fácil, así que esto es una advertencia: ¡Cuidado con los tiburones!
Así concluye otro episodio en el vasto océano del poker y su "ecosistema" de merluzas, calamares y tiburones de todos los tamaños, todos ellos, en busca de apetitosos bankrolls. La regla es realmente muy simple: O comes o te devoran. Tú haces la diferencia.
¡De pez a tiburón!
Me había independizado. Ya no vivía con mis padres y por fin iba a hacer algo que de verdad quería, ya no tendría que seguir las instrucciones de nadie, podría entrar y salir a lo hora que me diese la gana, no tendría que dar explicaciones de nada. Sabía que ahora empezaba una de las etapas más importantes de mi vida y que iba a ser duro pero merecería la pena. Había dejado todo atrás y había hecho algo que mucha gente consideraría una locura… Yo sabía que era lo correcto, no estaba preocupado en absoluto.
Mis nuevos compañeros de piso eran dos grandes jugadores de poker, Raúl Mestre y Héctor Fuentes, estaba en el mejor sitio que podía estar, ya nada me iba a parar, iba a hacer del poker mi trabajo y ganarme la vida con ello. Con el dinero que había conseguido currando de botones podía vivir unos 5 o 6 meses estirando mucho la pasta. Mi plan era dedicarme todo el día a jugar y a estudiar mi juego, solo tenía que dedicarle todo el tiempo que tuviese y triunfaría. Iba a ganar mucha pasta, seguro.
Ya había visto la casa unos días antes, era bastante grande, estaba bien situada en la ciudad y el alquiler era barato ¿Qué mas se podía pedir? Mi habitación era la primera de la casa, era toda blanca, alargada y no muy grande, no era la ostia pero me gustaba. Deje las maletas en mi nuevo cuarto, crucé el salón y coloqué mi portátil en la habitación en la que pasaría muchísimas horas durante los siguientes meses. Lo coloqué en el mejor sitio posible, Raúl estaba a mi izquierda y Héctor a mi derecha, no imaginaba todo lo que me iban a enseñar.
Mis nuevos compañeros de piso eran dos grandes jugadores de poker, Raúl Mestre y Héctor Fuentes, estaba en el mejor sitio que podía estar, ya nada me iba a parar, iba a hacer del poker mi trabajo y ganarme la vida con ello. Con el dinero que había conseguido currando de botones podía vivir unos 5 o 6 meses estirando mucho la pasta. Mi plan era dedicarme todo el día a jugar y a estudiar mi juego, solo tenía que dedicarle todo el tiempo que tuviese y triunfaría. Iba a ganar mucha pasta, seguro.
Ya había visto la casa unos días antes, era bastante grande, estaba bien situada en la ciudad y el alquiler era barato ¿Qué mas se podía pedir? Mi habitación era la primera de la casa, era toda blanca, alargada y no muy grande, no era la ostia pero me gustaba. Deje las maletas en mi nuevo cuarto, crucé el salón y coloqué mi portátil en la habitación en la que pasaría muchísimas horas durante los siguientes meses. Lo coloqué en el mejor sitio posible, Raúl estaba a mi izquierda y Héctor a mi derecha, no imaginaba todo lo que me iban a enseñar.
De los $1000 que gané el año anterior jugando me quedaban $400, los ingresé en Pacific Poker donde me habían conseguido un 27% de rakeback y empecé a jugar en 0.25 0.50. Las primeras sesiones fueron increíbles, mientras yo me pegaba con peces sin cerebro dos regulares de 100 200 que machacaban high stakes a diario me iban enseñando sobre la marcha, cada minuto me corregían varias cosas, yo hacía lo que ellos me decían y luego preguntaba. Mi cerebro era como una esponja absorbiendo nuevos conocimientos. Durante estos días me di cuenta de lo poco que sabía y todo lo que tenía que aprender, no bastaba con pasarme el día jugando también tenía que leer libros y reflexionar sobre todo lo que me corregían. El poker ocupaba las 24h del día.
En unos 10 días, después de haber aprendido muchísimo y haber hecho crecer mi bankroll, subí a 0.50 1. Todo iba que ni pintado, practicamente todas las sesiones ganaba pero al final paso lo inevitable… Mi primera mala racha llegó. Ahora, con perspectiva, puedo ver que aquella mala racha no fue ni muy larga ni muy dura pero en su momento me quería pegar un tiro. Me pasé unas 2 semanas perdiendo prácticamente todos los días, desde que me sentaba poco después de despertarme hasta que me levantaba para coger un libro y ponerme a repasar conceptos. Durante los primeros días me preocupé bastante pero Raúl y Héctor no paraban de repetirme que era normal, que estaba jugando bien, lo único que tenía que hacer era seguir jugando y no rayarme. Cuando llevaba 10 días perdiendo ya no sabía ni lo que hacía, dudaba en todo momento en las mesas, me sentía muy inseguro porque todo lo que intentaba salía mal, era desesperante, pero gracias a la insistencia de mis compañeros de piso aguanté y seguí jugando. Pocos días después, jugando igual empecé a ganar. ¿Cómo podía ser que haciendo lo mismo todos los días pudiese tener resultados tan diferentes? Jodida varianza…
Ya llevaba un par de meses jugando y me iba bastante bien. Había subido a 1 2 y empezaba a tantear 2 4, mi bank iba creciendo pero cada día que pasaba me costaba mas sentarme delante del PC a hacer manos, me aburría mucho jugando. Poco a poco pasaba menos tiempo en casa trabajando y más fuera haciendo “vida social”, cualquier escusa para escaquearme era buena. Durante este periodo de “perrería” llegó mi segunda mala racha.
Esta vez perdí en pocos días 600BB (aprox. unos 40 buy-ins de NL) y deje de jugar casi totalmente durante 15 días. No quería jugar, palmar pasta me quemaba mucho y me aburría jugando pero si quería salir algún día del agujero solo había una solución, sentarme delante del PC y echarle horas. El siguiente mes me lo pase jugando casi en piloto automático, y pese a que había subido de nivel y pronto estría en 3 6, no había conseguido que dejase de aburrirme. Jugaba en una pantalla sin prestar atención, mientras que en la otra miraba cosillas por Internet, estaba en el MSN, veía series… Vamos, hacia cosas para distraerme. Todo cambio cuando subí a 5 10.
En enero recupere mi interés por el poker. Durante los últimos meses había jugado en mesas muy blandas donde casi no tenía que pensar para ganar pasta, con contar pot odds era suficiente para ganar a los rivales medios de esos niveles. En 5 10 era diferente. Aquí me encontré con jugadores pensantes que te ponían en situaciones difíciles, te bluffeaban y contrabluffeaban además de tener un juego base muy solido y poco explotable. Esto combinado con el alto rake que se cobraba en este nivel hacía que te tuvieses que exprimir el coco para ganar dinero. Gracias a estos jugadores abandoné la monotonía diaria y retomé el objetivo con el que llegue al piso, esforzarme al máximo para aprender y ganar mucho dinero. Había vuelto al buen camino 
Febrero fue un mes duro, menos mal que había entrado con energías renovadas, por fin llegó mi primera mala racha de verdad. Había mejorado mucho mi juego y me había consolidado en 5 10 pero el rake que se cobraba era altísimo y cada vez habían menos peces en las mesas, esto sumado a bastante mala suerte en muchas situaciones hizo que me pasase 40 días a 0. Recuerdo que cada día me sentaba con resignación a trabajar, sabía que la única manera de superar la racha era seguir jugando, intentaba que pasará el día lo antes posible y distraerme con otras cosas al acabar las sesiones. Se que algunos días no jugaba porque estaba hasta los cojones de perder o no ganar pero fui fuerte y conseguí jugar frecuentemente y a mediados de marzo, jugando igual que los anteriores 40 días empecé a ganar.
Marzo y abril fueron meses interesantes. Ya jugaba regularmente 5 10, 10 20 y 15 30 seleccionando mesas y con un buen winrate y había sacado por primera vez pasta del poker. Hasta entonces había vivido del dinero que había ganado en verano y del rakeback que me daban todos los meses pero me quería comprar un PC nuevo, dos tfts de 20′ y algún capricho más. La sensación de ir al banco y sacar la pasta que le había ganado a otros jugadores fue increible, nunca lo olvidaré. Otra cosa remarcable que ocurrió es que empecé a jugar NL, concretamente NL200 6 MAX. Una tarde a mediados de marzo quedé con mi amigo David y me contó que las mesas de NL200 eran una fiesta, estaban llenas de peces regalando la pasta y que tenía que jugar, era demasiado fácil. Y bueno, sin tener ni idea, solo de lo que había odio de conversaciones entre Raúl y Héctor y poco más me puse a jugar. Las mesas estaba llenos de jugadores super loose pasivos que pagaban todas las apuestas daba igual el tamaño, siempre querían ir al showdown y ver tu mano, no paraban de regalar la pasta. En un mes aproximadamente gané 30 buy-ins.
Estamos en mayo del 2008 y ya habían pasado 7 meses desde que me había emancipado y empezado a jugar a profesionalmente a poker, había escalado niveles sin parar y ganaba regularmente jugando Limit en mid stakes, estaba satisfecho con como estaba yendo las cosas podía decir que… ¡Me había convertido en un tiburón!
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